El joven de siempre

Al final de una larga jornada de trabajo durante una conferencia sobre libertad de prensa en Lima, una amiga peruana nos llevó a cenar al famoso restaurante La Rosa Náutica, en uno de los muelles de la capital peruana.

Como no teníamos reservación, nuestro grupo de cinco personas tuvo que negociar un espacio en el área del bar, justo a la entrada, pero con una mesita propia. Ya sentados nos sentimos felices, justo lo que queríamos, un lugar decente para degustar un par de pisco sour y pasa bocas.

El sitio posee una  atmósfera como la de un balneario del sur de Inglaterra. Pero está en el distrito de Miraflores, bastante vinculado a la creación literaria de Mario Vargas Llosa.

Yo desde que visité Lima por primera vez, en 1989, para cubrir la contienda electoral entre Alberto Fujimori y, precisamente, don Mario Vargas, había querido comer allí y aquella noche de octubre, con la negrura de la noche rotunda sobre el Océano Pacífico, quedé defraudado.

La verdad es que no ordenamos platos fuertes pero, a juzgar por los piscolabis, esperaba algo mejor de aquella casa de renombre.

Los que no defraudaron fueron los “piscazos”; de maracuyá, de mandarina, de kiwi, de lucuma, de café y, por supuesto, el pisco sour clásico.

Ya bien embebidos en el néctar de la cáscara de la uva, nos disponíamos a pagar y a caminar un poco por el muelle, cuando de pronto una de las companeras gritó:

– ¡Rod Stewart! ¡Rod Stewart!

Avispándome, busqué en dirección de la mirada de mi amiga y, sí, efectivamente, la luminaria del pop inglés caminaba hacia la salida de La Rosa Náutica, en nuestra dirección y, como en un cortejo hedonista, venía flanqueado por cuatro bellezas provocativas y un séquito de guardas que, con respeto, al lado del artista parecían como eunucos.

Algunos comensales se pusieron de pie y aplaudieron mientras Rod pasaba frente a ellos y, justo cuando lo tuve frente a mi, le ofrecí un dedo pulgar hacia arriba y él me respondió con la misma contraseña. Cómplices para siempre.

Fue entonces que Miriam Ramos, nuestra amiga peruana, logró reanimar su cámara y se atrevió a pedirle una pose al cantante, pero él ya había pasado nuestra mesa y estaba en el umbral de la partida. No obstante, en seguida, el gran Rod Stewart, hechó paso atrás y regresó a nuestro cuadrante para saludar a Miriam con un gesto tan de él que, entonces sí, no me cupo duda de que La Rosa Náutica era un restaurante clásico de Lima. Aquel ídolo iba tan contento como nosotros por los piscos.

Y así nos fuimos a caminar y fumar por el muelle, con el viento fresco que hacía rodar La Rosa de mi imaginación como una ruleta.

Revisé detenidamente la foto de Miriam y me gusto mucho. Despixelada, borrosa y todo lo demás, pero aquella acuarela electrónica era auténtica.

“Este hombre tiene 67 años y todavía se rehusa cambiar su look de playboy de discoteca, de muchacho sexy y astro londinense”, pensé. “Como una galletita china, me está tratando de decir algo – seguí divagando — ¿qué es?…sí, ya se…que no hay nada como ser auténtico, como ser fiel a uno mismo”.

Entonces, con esa convicción en el pecho, pude abandonar mis pensamientos y disponerme a regresar al hotel, metido en el carro de Miriam, con todas las compañeras también reconfortadas, riéndose y cantando los viejos beats de Rod Stewart. HORACIO RUIZ

4 thoughts on “El joven de siempre”

  1. Mis recuerdos de Rod Stewart se remontan desde mis días de juventud hasta el día de hoy que cumplo 54 años. Sin duda alguna, el es como la combinación de un amigo, con un hermano y un profesor…Aunque uno te deje, siempre estará el otro que lo sustituya y así mismo te enseña, no solo lo rítmico de sus canciones y la alegría de la música, sino la lealtad de acompañarte por este camino que no todo el mundo te acompaña en tan larga jornada, el cual llamamos; VIDA. Seguramente Rod es uno de mis artistas preferidos!

    1. Bueno, vos siempre fuistes más rockero, sobre todo después de aquel año que pasastes en Inglaterra, aunque sí, también creo que te interesaba el pop.
      Recuerdo, por ejemplo, un cassette de Elton John en tu Colt Lancer amarillo.
      Ahora que lo decís, Rod Stewart quizás era como un compañero melodioso en el People’s…”The First Cut is the Deepest”?
      No creás, no solo rod, tu brother Horacio también siempre te acompaña, aunque no te dés cuenta.
      Un abrazo fuerte.

  2. Mi favorito hasta el momento, En algun lugar oi que Rod es una buena persona, sus exes y familia lo adoran. Creo que su favorita es “Forever Young”

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